Juan Carlin: Cross-border mobilities between La Línea and Gibraltar

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The working of the border separating Gibraltar from the Spanish town of La Línea has a huge impact on locals’ daily lives. The opening and closing of the gates allowing people to enter and exit Gibraltar by land structured social, cultural and economic activities on both sides of the border. Juan Carlin was born in La Línea more than 70 years ago and, after his father died when he was just 17, he moved to Gibraltar to take over his job as confectioner there. Thus, as a Spaniard working in Gibraltar across the 1950s and 1960s, Juan had to deal with the many difficulties in crossing the frontier as limitations to the free movement of people across it were progressively imposed by Franco’s regime – up until the complete closure of the border in 1969.    

 

Audio interview (3 May 2014):

 

 

TRANSCRIPTION:

JC: Y yo, tenía 17 años cuando murió mi padre y aquí no había nada, como acabábamos de comentar, absolutamente nada… Pues… le ofrecieron a mi madre o un dinero, o un trabajo para uno de nosotros. Nosotros éramos siete hermanos y hermanas.

IN: Pero ¿erais todos de La Línea?

JC: Sí todos, sí. Creo que el padre de mi padre, creo que… nació en Marbella o algo así ¿no? No lo sé: no tengo ni idea. Pero que vamos, todos vinieron acá ¿sí?… Cuando murió mi padre, ya te he dicho, le ofrecieron dinero o un trabajo para uno de nosotros. Estaba yo, que era el penúltimo diremos – o sea Pedro es más joven que yo, tiene 18 meses o 2 años más chico que yo -, y mi hermano Ramón, que era de los cuatro varones ya el más mayor, ya él trabajaba en Gibraltar ¿sí?… Entonces cuando… Paco yo no me fiaba mucho de él, ni mi madre. Él era no anti-inglés, pero era muy español. Digo: “este tipo va a durar allí dos días”… Entonces yo decidí marcharme yo.

IN: ¿Porque tu padre qué? ¿Trabajaba en Gibraltar?

JC: Sí

IN: Y ¿a qué se dedicaba tu padre?

JC: Él era confitero ¡sí! Y estuvo 40 y más años allí.

IN: Claro… Entonces tu padre trabajó casi 40 años en Gibraltar. Unos 40 años en Gibraltar.

JC: Aproximadamente sí.

IN: ¿Prácticamente, toda su vida?

JC: Prácticamente sí

IN: Y cuando falleció, a tu madre le ofrecieron eso o un dinero o un puesto de trabajo para uno de vosotros…

JC: Uno de nosotros.

IN: ¿Y por qué decidiste irte tu entonces?

JC: Porque a mí me ha gustado siempre todo lo inglés mucho, y lo más cercano de Inglaterra es eso…

IN: Claro

JC: Y, pues decidí yo de irme y mi madre lo aprobó y mi hermano y todos. Y te quiero comentar de que el viaje, en el año 60 – hasta que se abrió la frontera, pero esto te lo cuento después – eh… la reina estuvo, se coronó en el 53, la Isabel II.

IN: Sí.

JC: Como sabrás ella estaba en Kenia cuando la avisaron que su padre había muerto, entonces tuvo que volver para Inglaterra – ta ta – y al año siguiente hizo un…

IN: Como una ruta o algo así, un tour ¿no?

JC: Por todas las colonias que poseían. Y Franquito que lo teníamos acá, pues dijo: “pues, ya no hay más pases para los españoles”. Los españoles hasta ese momento, el gobernador del Campo de Gibraltar daba un pase…  Cuando ella vino en ese recorrido a Gibraltar, él prohibió de dar más pases ¡a españoles! Para no poder trabajar allá.

IN: Claro…O sea, ¿que la gente que ya tenía un pase podía seguir entrando y saliendo?

JC: Eso sí, ellos siguieron.

IN: Pero los que no podían era la gente que quería entrar de nuevo.

JC: ¿Entonces qué pasa? Cuando murió mi padre en el 60, la reina vino a Gibraltar en su tournée mundial, y él ordenó que no nos darán más pases. Pero claro, nos afectaba a los españoles. Como siempre digo yo,  siempre hemos salido perdiendo – siempre, siempre. Cuando murió mi padre, ya no daban los pases: esto fue en el 60. Te estoy hablando que, cuando pasó esto, fue en el 54. Entonces, para yo irme a Gibraltar, tuve que coger e irme a Algeciras en el autobús que aún sigue yendo creo yo…. De Algeciras a Tánger. Yo, con 17 años, no tenía ni la más remota idea de dónde iba. Yo sabía que existía Tánger al otro lado del Estrecho pero… Y mi madre tenía una cuñada que tenía un hermano trabajando en la Pan American Radio en – en – Tánger. Entonces, ella se puso contacto con él como pudo, y él me esperó en la terminal de los ferries en Tánger. Yo salí de la aduana – pa, pa, pa – y este hombre se me echa encima y me abraza. Mi madre me había dado una revista y le dijo “Juan tiene el labio así – pa, pa – y yo con la revista debajo del brazo de tal”… y eso…

IN: ¿Para qué te reconocieran allí en el puerto?

JC: Claro, el hombre yo no lo conocía ni creo que se acordaría de mí a lo mejor. Creo que se acordaba de mí, pero yo era muy pequeño… Entonces esa noche… pasé dos noches en Tánger. Me quedé con ellos. Y, claro, al otro día yo me quedé maravillado con Tánger. En aquella época, no era La Línea… La Línea era lo que sigue siendo todavía un poquito: un ‘barronal’ – nada más que había barracas y arenas por todos los sitios. Yo llegué a Tánger, aquellos edificios – porque no sé si tú sabes que Marruecos era, Francia y España lo compartían, pero Tánger era un sitio

IN: internacional: una ciudad internacional.

JC: Al otro día… a los dos días de estar allá cojo otro barco – el Mouns Calpe se llamaba – para Gibraltar. Y allí estuve – pues – 18 meses. Me pongo malo con un resfriado y un tío mío que ha muerto ya me trajo, escondido porque yo no tenía pase, tenía que…

IN: Claro todo esto es para conseguir llegar hasta Gibraltar.

JC: Exactamente, un día entero de viaje para lo que hoy lleva cinco minutos… Y él me metió… en unos cestos enormes de esparto ¿sí? Y él me metió a mí en uno, en la furgoneta y… me pasó por la frontera…

JC: Para volver tenía que hacer el mismo recorrido otra vez, para volverme no legalmente. Marruecos te dejaba a ti 24 horas de visa ¿sí? Entonces si tú estabas dieciocho meses en Gibraltar ¿dónde habías estado?

JC: Pues mira… vine de muchísimas maneras, creo que te lo comenté la última vez. Unas veces me venía por Tánger, otras veces iba en avión de Tánger a Gibraltar. Me compré una canoa, una piragua y me iba por toda la bahía para allá, para allá, para allá… Desde el muelle ¿dónde aterrizan los aviones en Gibraltar?

IN: Sí.

JC: Allí trabajaban unos tíos míos – pero ahora todo esto está muy cambiado… Entonces yo cogía la piragua y cogía – po, po, po, po – y llegaba a Algeciras, y de Algeciras a Puente Mayorga. Puente Mayorga me hice – porque había que andar así – me hice amigo de un guardia civil. Pero, el guardia civil no siempre estaba allí y mi hermano me consiguió un permiso de la Comandancia de Marina aquí, y cada vez que yo tenía que echar el Titanic al agua… Tenía que ir al cabrón este a decirle: “Mira, que voy a echar al agua la piragua”.

IN: Claro: avisar ¿no?

JC: Y yo le dijo “mira que cuando tus hijos la quieran coger ¡que la cojan!” Él estaba de aquí para allá. Entonces, cuando estaba él, no había problema porque lo mismo que él volvía, yo tenía que volver por el mismo lado otra vez – o sea echar la piragua al agua ¡venga! – po, po, po…

IN: ¿O sea, tú hacías como de Gibraltar hacia Algeciras?

JC: Si, donde están los barcos ahora en círculos en la bahía.

IN: ¿Y de Algeciras a Puente Mayorga?

JC: Sí.

IN: ¿Y ahí tocabas tierra?

JC: Claro.

IN: ¿Y para volver lo mismo?

JC: ¡Exactamente igual! Sí, yo la dejaba allí al cuidado del guardia civil. Había allí una pareja – eh, no sé si tú lo sabrás: ¡cada doscientos metros había una pareja de guardias civiles! Claro…

IN: No, yo no lo sabía.

JC: Cada… Unas casetitas que había…

IN: Claro que la vigilancia era ¡que había vigilancia, vamos!

JC: ¡Severísima! No solamente aquí, por toda la cosa – sí, sí, sí, eso – y estuve pues hasta el sesenta y cinco

JC: …El temor era siempre de aquí. En Gibraltar, a mí nunca – nunca jamás – me dijeron nada, nunca. Yo en Gibraltar estaba como estaba en Inglaterra: yo salía, entraba por la calle, me paseaba, yo iba para aquí, para allá, yo iba a los bares, discotecas – discotecas no, en aquellos años no había discoteca.

JC: Conocí a muchísima gente interesante, las cuales aquí nunca las he visto… Artistas de cine… Porque el dueño de la confitería veía… Mira, allí está el fulano… “Juan, vete a pedirle un autógrafo”. ¡Y allí iba Juan! A Ava Gardner, o John Dereck, o gente de aquella época. Y yo: “¡un momento!” Pues en una servilleta, en un periódico. Eso lo hice yo, también. Todo para el Charlie, que era el dueño de la confitería.

IN: ¿Y allí donde vivías Juan – en Gibraltar?

JC: Eh, te vas a reír: en el mismo patio de la confitería… Y allí había refugiados españoles: republicanos…

JC: … yo me ganaba mis 20, 25 libras todas las semanas con los turistas. Yo tenía de sueldos cinco libras ¿sí? Pero después venían los rusos…de la flota de balleneros rusos… Ellos querían chicles, los rickleys… Esos las tabletitas esas.

JC: Después venían los judíos de América para Israel, en aquella época volvían muchos para Israel para establecerse en lo que hoy es Israel. Entonces, estos barcos venían – se llamaban el Zion y el Israel…

IN: ¿Que el negocio iba muy bien?

JC: Muy bien sí, y ya después… estaba pasando un tiempo aquí y me encontré con un amigo… Me lo encontré paseando por lo que es la avenida España… “Juan ¿Tú te quieres ir a Inglaterra?” Yo sí: yo estaba loco por ver aquello… Y yo pues, claro, ¡yo me voy! Y cogí, y me fui… Yo me quedé allí, y he estado treinta años.

IN: ¿Y cómo fue vivir…? ¿Porque tú estabas en Inglaterra cuando se decide cerrar la verja?

JC: Exactamente.

IN: Pero ¿tu familia seguía… seguía aquí?

JC: Claro

IN: ¿Cómo lo viviste?

JC: Un punto muy importante has tocado, que ¡casi me olvidaba!

JC: Claro teníamos, al final del pasillo, había lo que llaman sitting room: un salón, una sala de estas… con nuestra televisión y tal… En el 69 – el mes nunca lo supe – pero estoy viendo, estoy viendo las noticias, y digo: ¡esto es Gibraltar! ¡Esto es la frontera de Gibraltar! A mí se me cayó el mundo encima ¿sabes? Porque allí estaban mis tíos todos. ¡Puf! La frontera de Gibraltar se ha cerrado…

JC: Cuando veo en la televisión que cierran la frontera con Gibraltar en el sesenta y nueve…pues a mí… Puf… Mi padre ya no, porque como ya te comenté mi padre falleció en el en el 60, pero ¡mis hermanos seguían trabajando! ¡Mis tíos seguían trabajando allí! ¿Eh? La cantidad de gente era infinita: eran cinco mil personas que trabajaban todavía allí. ¿Entiendes? Entonces, yo llorando como un – ¿cómo yo que sé? A mí se me vino el mundo encima…

JC: Cuando vine yo en el 70 a la boda de mi hermano, que estaba allí conmigo… pues, ya no era lo mismo…

IN: Y cuando se abrió la frontera ¿cómo os enterasteis? ¿Dónde estabais?

JC: Ah, ¡volé! ¡Yo volé!… ¡El primer avión que vino a Gibraltar lo cogí yo!

JC: Volamos a Gibraltar yo – yo – pasando por la frontera… Andando con mis maletas y yo: es que no me lo creía. Para mi aquello era increíble… Y años posteriores a esto, yo venía con mi coche y, al entrar en Gibraltar con mi coche, ¡todavía me lo creía menos!

JC: Para mí no sé cómo ponerte esto: yo no soy fanático de Gibraltar ni nada, pero no tengo absolutamente nada – nada, nada, nada – que decir de Gibraltar. A mí me fue muy bien allí. A mí me respetó todo el mundo y estuve muy bien. Aunque estuve, no quería venir para acá, pero muchas veces ¡me importaba tres pitos!… Estaba la mar de bien allí: tenía playa, tenía dinero, me compraba toda la ropa que quería, mandaba para mi casa, que era lo más importante – que era mucha gente en la casa y había, gracias a Dios ¿entiendes? Yo de Gibraltar nunca voy a decir nada malo, jamás.

 

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On 12/02/2016
By Andrew Canessa

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